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martes, 12 de junio de 2012

Y YA QUE HABLAMOS....

Compota de manzana...
Suena a abuelita, no es época, pero...quien dice que es la época de que? Lo mejor es hacer lo que en ese momento se siente para hacer, es como el amor, tiene una época de ser y una época en que no, en que se busca y no se encuentra o no aparece, es esquivo, es erróneo, aparece en quien no debería aparecer, "Oh, no, no, no eras vos de quien me debería enamorar" es tan loco...me quedo meditabunda con esto, la razón de la sin razón...y caigo en la cuenta de las vivencias reiterativas...por lo pronto es lo que apareció, una rica compota de manzanas, me quedo mirando su interior, me doy cuenta de su corazón...lleno de semillas, vida, comienzo, nuevo comienzo en esa semilla y el futuro incierto que encierra...


Manos a la obra, es fácil...
Quien dice compota, no dice mermelada, atenti! ni panqueque de manzana, ni manzana asada...mmm rica con miel, azúcar y un chorrito de vino, por lo pronto una compota lo hace hasta un nene de primer grado, vayamos a buscar un nene, un sobrino, el hijo de un vecino, un hermanito y experimentemos en la cocina, esos breves instantes mágicos, donde se mezcla lo simple y la alquimia ecónoma.
Va:
1 kilo de manzanas
50 gramos de azúcar
1 ramita de canela
Agua la cantidad que quieras, puede ser menos y sale mas espesa, puede ser mas y te queda un rico jugo para acompañar las comidas.
Manos a la masa o mejor dicho a las manzanas:
Pelamos las manzanas, las partimos en 4 trozos y le retiramos el corazón, (particularmente les dejo la cascaras y algunas semillitas). Colocamos las manzanas al fuego con un vaso de agua ( o la cantidad que quieras), el azúcar y la rama de canela. (Opcional, en que casa hay canela? en la mía pocas veces). Cocina a fuego lento removiendo con un cucharón de madera durante 15 o 20 minutos. Cuando las manzanas estén desechas retiralas del fuego, quita la rama de canela y vierte la compota en un recipiente de cristal. Tapala con papel film y conservala en un lugar fresco.
Las recetas clásicas llegan a serlo por alguna razón. Es un postre nutritivo, sabroso y sin ningún tipo de complicaciones a la hora de cocinar. Más sencillo, imposible.
La sencillez...la sencillez...
Tiene algo mágico, todo lo sencillo, todos deberíamos saberlo, pero es preferible hundirse en el mar de las complicaciones que ver lo trascendente de la sencillez: la magia. Y la magia surge cuando cambiamos la forma de "ver", como todo en la vida debe ser visto de una manera distinta de una perspectiva distinta, quizás la manzana tenga algo mas... quizás... quizás tenga incógnita de futuro...y la razón de la sin razón: solo corre a la cocina a tomar un cuchillo, mira con amor a tu manzana, cortála por la cintura y contempla como,cuando hacemos las cosas de distinta manera, lo maravilloso hace su aparición....
Y se los dejo de regalo, con amor...
Una estrella...

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